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sábado, 20 de noviembre de 2010

Cuatro poemas de Ana Erre

QUÉ PENA…

Qué pena… tener un mar y no tener arena,
qué pena de amistad desperdiciada
guardada en alacena lo mismo que oro en paño,
y ahora, tras la cena,
mirando a través de la ventana,
me ofreces como postre el fruto de un triste desengaño
que mi corazón cercena.
Qué lástima de amor abandonado
igual que se abandona, putrefacto,
un miembro mutilado.
Qué pena de lágrimas vertidas,
de dolores de garganta
por hacer de dique de emociones contenidas,
por ponerle un tabique a mi boca,
que quiere gritar como una loca
tu nombre, para que esté callada.
Qué lástima pasear a solas con el alma
apaleada por sufrir, ya ves qué pena,
un millón de humillaciones en cadena.
Qué pena… tener horquillas y no tener melena,
qué aflicción más tonta siento al recordarte
cuando echo la vista atrás, al saludarte,
y encuentro, sin buscarlo,
señalado en la página de un libro,
ese tiempo tan perdido que camina de la mano
de toda la energía necrosada
que aún cabe en mi cuerpo adormecido.
¿Qué extraño velo pinta tu mirada
tan distinto del velo que yo luzco?
Pues no vemos nuestra historia igual, deduzco,
a juzgar por tu valiente retirada.
Qué pena… tener escamas sin ser una sirena.
Qué lástima si el castigo que merezco, amando,
es el filo del desdén,
las telarañas del olvido,
el orín que corroe el hierro de una reja,
el hielo que se instala debajo de una teja,
el nudo imposible en la madeja
o el moho que cubre la comida en la bandeja.
Qué pena… si por no morir amando
tienes que matar viviendo
para que vivas sufriendo, mientras,
poco a poco, lo bueno que hay en ti se va muriendo.


A CONCIENCIA

La ciencia se basa en la experiencia, o eso dicen.
El éxito en la paciencia.
La esperanza en la creencia.
La ilusión en la inocencia.
La seducción, a veces, en la elocuencia.
El poder en una imposible y envidiable omnisciencia.
La violencia, no sé si se basa, pero engorda con la violencia.
Los gozos y los placeres vienen de la mano de alguna que otra turgencia.
La locura, en mi caso, asienta sus reales posaderas en la reminiscencia.
El infortunio se digiere mejor desde la inconsciencia.
Si se va suelto de vientre, lo que conviene es la astringencia.
La hipocresía es hermana de la apariencia y prima de alguna extraña deficiencia.
La histeria se adivina bajo el velo de la bella indiferencia.
La tristeza ofrece como menú un plato a rebosar de inapetencia.
El frío aumenta con la ausencia.
Pero el calor no aumenta con la carencia, es más, se está más frío cuanto más grave es la falencia. Un consejo, si se pone bravo, se disfraza de advertencia.
La mejor vocación del ser humano es aquella que se resuelve con eficiencia.
Que te sientan muerto cuando estás vivo, no es un error clínico, eso es una penitencia.


SOY YO, FULANA DE TAL

Cándida y angelical,
cortante como el metal,
frágil como el cristal,
dura como el pedernal
y tan fina como el coral.
Recatada cual dama virginal,
tremendamente sensual,
arrogante, elegante, señorial,
lisa y llana como puta de arrabal.
Enferma de amor, sentimental,
poca carne y mucho vegetal,
luctuosa cual crespón de un funeral,
soñadora igual que un colegial
y ardiente, con un ímpetu animal.
A ratos, un ser antisocial
que enmudece con silencio sepulcral,
poeta de verso fácil, torrencial,
prolífica, más que un manantial.
Amoral, marginal, intelectual,
prosaica, escéptica, filosofal,
ferviente admiradora de un chaval
de Tudela, de Madrid, de Senegal,
no importa, eso da igual.
Tan pronto etérea y celestial
como la gallina más ramera del corral,
si es contigo, la postura le da igual,
a lo perro, vertical, horizontal
o encima del tálamo nupcial,
la cuestión es ser original,
mostrarse sensible y natural,
dando dos de arena y tres de cal,
con la donosura habitual
que luce a fecha de hoy
ésta que suscribe, ésta que lo es,
siempre tuya hasta el final,
soy yo, Fulana de Tal.


ME ABANDONO AL BORDE DE UN ABISMO

Me abandono al borde de un abismo
y me desplomo.
Me hundo en el fango y cuando creo
que estoy sola y nadie mira,
asomo.
Mientras asomo asumo mi soledad, mi vacío,
y la tristeza de mi mano tomo.
Me das dos de cal y una de arena,
cuando llegas a mí,
aunque no estés eres aquí
y vienes a mí por pena.
Estás sin ser y de ti sólo queda
el eco de tu voz y las pisadas
húmedas y calientes de tus huellas,
ya sé, ya sé que el mundo va al revés.
A tu partida me quedé con ganas
de acariciar tus canas,
esa sola cana que brilla entre el oscuro
de tu pelo igual que una saeta.
Saeta fría y acerada que corta las ideas
y las parte en dos mitades,
una mala y otra buena.
La mala, la que te aleja de mí,
y la buena, la que aviva tu
curiosidad por saber qué
se esconde tras mi puerta.
Cuando no llegas,
aunque estás en mí no eres aquí
y no vienes a mí sino por pena.
Entonces…
me abandono al borde de un abismo
y me desplomo.
Me hundo en el fango y cuando creo
que estoy sola y nadie mira,
asomo.

martes, 5 de octubre de 2010

Poema, “Semana Trágica” de Fernando Gualtieri




¡Oh histriónico cretino! ¡Oh satánico bribón!
Los clarines tocan notas de vibrantes clamoreos,
preanunciando los derrumbes de tu casta y tu sistema.
Y ni leyes, ni poderes, ni las fuerzas equipadas pordán
nunca deter la avasallante cometida
de la próxima revuelta proletaria
que fermenta en muchos pechos ya cercana a reventar.

Barricadas a millares se alzarán por esas calles
y a la música infernal de los fusiles
y a la voz alentadora de la brava dinamita
reventando en arsenales, en palacios y en conventos,
y doquiera hay fuerza viva defendiendo
el tambaleante simbolismo gubernal.

Verás rostros desteñidos, verás testas desgreñadas,
verás ropas destrozadas empapadas
en la sangre de su mismo cuepo herido.
Verás puños levantados,
verás dientes afilados,
verás ojos llenos de odio
escrutando tu forteza,
para ver si tu carroña aún resiste
a los embates de la furia popular.

Para tí no habrá perdón,
para tí no habrá piedad,
tus infames fechorías
no se borran, no se olvidan
ni se dejan de saldar.

Mefistófeles infame, traficante de conciencias obreriles,
inservil, degenerado, libertino, licencioso, disoluto,
pervertido, buhonero miserable, sin conciencia
y sin pudor. Vil chupóptero insasiable de la
sangre dulce y pura de este pueblo laborioso.

Vil criatura indecorosa,
que no vales lo que vale
el defecado de un obrero.

Hombre triste, hombre malo,
hombre inútil, hombre inmundo,
pernicioso, testaférro, larva fétida y viliosa.
Yo te lanzo la blsfemia de este siglo.

Yo compárote al infame Papa Negro de la Rusia,
Yo te aplasto con la carga miserable de otro nombre,
Yo te llamo, tenlo en cuenta, con el nombre más inmundo,
Yo te llamo: Rasputín.

Fernando Gualtieri (1919)

Poema, ¡Oh, Ligarquía! Roque Dalton García




Oh
ligarquía
ma
drasta
con marido asesino
vestida de piqué
como una buitra
acechaste en las ramas
del enredo de la Historia
ridícula como todo lo malo
hay que acabar contigo gorda
asna con garras
tigra de palo
cruel y más cruel y todavía odiando
te hacés cargo de la delicia del pollo
no de la horrible
retorcida de buche del traspatio
cenás con el abogado
pero solo dormís tranquila por el pobre cuilio
maje
chucha insepulta y emperifollada
Gran Arquitecta de las cárceles
y de la mayoría de enfermos que se quedan afuera del
Hospital
vieja matona de alma intestinal
una tacita de oro y de café y una pistola
un crucifijo de conchanácar y un garrote
oligarquía
bacinilla de plata del obispo y jefa del obispo
puñal de oro y veneno del Presidente
y mantenedora del Presidente
caja de gastos chichos de Míster Rockefeller
coyota del seños Embajador
rufiana de la patria
oligarquía hoy más que todo
náufraga que quiere hundir al barco
depósito recargado de mierda del avión
imperial
y amenaza tormenta.

Roque Dalton García (1935-1975)

sábado, 23 de enero de 2010

"No soy poeta"



Iván Castell
 

 No soy poeta.


Poeta es el que irrumpe en tu cuarto
 y te deja húmeda como una rosa.
 Poeta es el que llora en su rincón
 toda la noche junto a un vaso medio lleno.
 Poeta es el que poetiza sus sentimientos.
 Poeta es que grita con su corazón.


No soy poeta.

Poeta es el que a las 3 de la mañana
 sigue defecando con pasión.
 Poeta es el que deja todo perdido
 de mierda, sangre, saliva y esperma.
 Poeta es la víctima de si mismo.
 Poeta es ser esclavo de la tinta.


No soy poeta.


 Poeta es el que miente sin mentir.
 Poeta es el que irrumpe en tu cuarto
 y te deja húmeda como una rosa.
 Poeta soy yo,
 que no quiero serlo.


No soy poeta,
 

y no me pidas que te recite
 nada mío.
 Reniego los versos.
 Reniego las rimas.
 Reniego las formas.
 Reniego las escuadras.
 Tengo la bandera de la absoluta sinceridad
 clavada en mi pecho,
 y un broche de poeta
 que no quiere serlo.


Y no,
no soy poeta.  

viernes, 15 de enero de 2010

Fuga de la muerte

Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
           bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus 
           mastines
silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra
ordena tocad para la danza

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
          bebemos y bebemos
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire no
se yace estrechamente en él
Grita cavad unos la tierra más profunda y los otros cantad sonad
empuña el hierro en la cintura lo blande sus ojos son azules
cavad unos más hondo con las palas y los otros tocad para la
            danza

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y la mañana y al atardecer
           bebemos y bebemos
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita él juega con las serpientes
Grita sonad más dulcemente la muerte la muerte es un maestro
          venido de Alemania
grita sonad con más tristeza sombríos violines y subiréis como
          humo en el aire
y tendréis una tumba en las nubes no se yace estrechamente allí

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un maestro venido de 
          Alemania
te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos
la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules
te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido
           de Alemania
tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita


Paul Celan

miércoles, 13 de enero de 2010

DESAPARICIONES Paul Auster

1.

A partir de la soledad, él empieza de nuevo
como si fuera la última vez
que respirase,

y por lo tanto es ahora

cuando respira por primera vez
más allá del control
de lo singular.

Él está vivo, y por lo tanto no es
sino no lo que se ahoga en el insondable hueco
de su ojo,

y lo que ve
es todo lo que él no es: una ciudad

de lo indescifrable,

y por lo tanto, un lenguaje de piedras,
pues sabe que en el total de la vida
una piedra
dará cabida a otra piedra

para hacer un muro

y que todas esas piedras
formarán la monstruosa suma

de pormenores.


2.

Es un muro. Y el muro es muerte.

Ilegible
garabato del descontento, en la imagen,

y en la imagen posterior, de la vida;

y los muchos están aquí
aunque nunca hayan nacido,
y también aquellos que hablarían

para darse a luz a sí mismos.

Él aprenderá el habla de este lugar.
Y aprenderá a morderse la lengua.

Pues ésta es su nostalgia: un hombre.


3.

Oír el silencio
que sigue a la palabra de uno mismo. Murmullo

de la mínima piedra

tallada a imagen
de la tierra, y que los que hablen
no sean

sino la voz que los habla
al aire.

Y él contará
de cada cosa que vea en este espacio,
y se lo contará al muro mismo
que crece ante él:

y para esto también habrá una voz,
aunque no será la suya.

A pesar de que él hable.

Y porque sea él el que hable.


4.

Están los muchos, y están aquí:

y por cada piedra que él cuenta entre ellos
se excluye a sí mismo,

como si también él empezara a respirar
por primera vez

en el espacio que lo separa
de sí mismo.

Pues el muro es una palabra. Y no hay palabra
que él no cuente
como una piedra en el muro.

Por lo tanto, él empieza de nuevo,
y a cada instante que empieza a respirar

siente que nunca hubo otro
tiempo, como si en el tiempo que ha vivido
se encontrara a sí mismo

en cada cosa que él no es.

Lo que respira, por lo tanto,
es tiempo, y él sabe ahora
que si vive

es sólo en lo que vive

y seguirá viviendo
sin él.


5.

En la faz del muro

él adivina la monstruosa
suma de pormenores.

No es nada.
Y es todo lo que él es.
Y si él no fuese nada, déjenlo entonces empezar
donde se encuentre a sí mismo, y que, como cualquier otro hombre,
aprenda el habla de este lugar.

Pues también él vive en el silencio
que viene antes de la palabra
de sí mismo.


6.

Y de cada cosa que él ha visto
hablará

-la cegadora
enumeración de piedras,
incluso hasta el momento de la muerte-,

aunque sólo sea
porque habla.

Por lo tanto, él dice yo
y se cuenta a sí mismo
en todo lo que excluye,

que es nada,

y porque él es nada
puede hablar, lo cual es decir
que no hay escapatoria

de la palabra nacida
en el ojo. Y fuera él o no
a decirlo,

no hay escapatoria.


7.

Está solo. Y desde el instante en que empieza a
respirar,

no está en ningún sitio. Muerte plural, nacida

en las mandíbulas de lo singular,

y la palabra que construiría un muro
a partir de la piedra más interna
de la vida.

Por cada cosa de la que habla
él no es,

y a pesar de sí mismo,
dice yo, como si también él empezara
a vivir en todos los otros

que no son. Pues la ciudad es monstruosa,
y su boca no experimenta
ninguna cuestión

que no devore la palabra
de uno mismo.

Por lo tanto, están los muchos,
y todas esas numerosas vidas
talladas en las piedras
de un muro,

y quien empiece a respirar
aprenderá que no hay dónde ir
excepto aquí.

Por lo tanto, él empieza de nuevo

como si fuera la última vez
que respirase.

Pues no hay más tiempo. Y es el final del tiempo

lo que empieza.

miércoles, 6 de enero de 2010

PRIMO LEVI

Soñábamos en las noches feroces
Sueños densos y violentos
Soñados con el alma y con el cuerpo:
Volver; comer, contar lo sucedido. Hasta que se oía breve sofocada
La orden del amanecer: «Wstawać»;
Y el corazón se nos hacía pedazos.

Ahora hemos vuelto a casa,
Tenemos el vientre ahíto,
Hemos terminado de contar nuestra historia.
Ya es hora. Pronto escucharemos de nuevo
La orden extranjera: «Wstawać».

Si esto es un hombre

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

PRIMO LEVI

LAS LETANIAS DE SATAN

¡Oh Tú, el más sabio y el más bello de los Angeles,
Oh Dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas!
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Oh Príncipe del Exilio, a quien se le ha hecho un agravio,
y que vencido, siempre te levantas más fuerte,
Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Tú que lo sabes todo, gran rey de las cosas subterráneas,
sanador familiar de las angustias humanas,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que, lo mismo a los leprosos que a los parias malditos,
enseñas por amor el gusto del Paraíso,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que de la Muerte, tu vieja y fuerte amante,
engendras la Esperanza -una loca encantadora!
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, que haces al proscrito esta mirada calma y alta,
que condena todo un pueblo alrededor de un cadalso,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que sabes en qué ángulos de las tierras envidiosas,
el Dios celoso escondió las piedras preciosas,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, en quien la mirada clara conoce los profundos arsenales
donde duerme amortajado el pueblo de los metales,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, cuya mano aleja el vacío,
de los pies del sonámbulo al que seducen los tejados,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que, mágicamente ablandas los viejos huesos
del borracho tardo atropellado por los caballos,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que, para consolar al hombre frágil que sufre,
nos enseñas a mezclar el salitre y el azufre,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que pones tu marca, oh cómplice sutil,
en la frente de Creso despiadado y vil,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que pusiste en los ojos y el corazón de las muchachas,
el culto de la llaga y el amor de los andrajos,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Bastón de los exiliados, luz de los inventores,
Confesor de los ahorcados y de los conspiradores,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Padre adoptivo de estos que en su negra cólera
del Paraíso terrestre ha desterrado Dios Padre,
Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

CHARLES BAUDELAIRE

domingo, 3 de enero de 2010

CUATRO POEMAS RAUL GONZALEZ TUÑON

LA LIBERTARIA

A la memoria de Aída Lafuente,
muerta en la cuenca minera de
Asturias, Madrid, 1935

Estaba toda manchada de sangre,
estaba toda matando a los guardias,
estaba toda manchada de barro,
estaba toda manchada de cielo,
Estaba toda manchada de España.
Ven, catalán jornalero, a su entierro,
ven, campesino andaluz, a su entierro,
ven a su entierro, yuntero extremeño,
ven a su entierro, pescador gallego,
ven, leñador vizcaíno, a su entierro,
ven, labrador castellano a su entierro,
no dejéis solo al minero asturiano.
Ven, porque estaba manchada de España,
ven, porque era la novia de Octubre,
ven, porque era la rosa de Octubre,
ven, porque era la novia de España.
No dejéis sola su tumba del campo
donde se mezclan el carbón y la sangre,
florezca siempre la flor de su sangre
sobre su cuerpo vestido de rojo,
no dejéis sola su tumba del aire.
Cuando desfilan los guardias de asalto,
cuando el obispo revista las tropas,
cuando el verdugo tortura al minero,
Ella, agitando su túnica roja,
quiere salir de la tumba del viento,
quiere salir y llamaros hermanos
y renovaros valor y esperanza
y recordaros la fecha de Octubre
cuando caían las frutas de acero
y estaba toda manchada de España
y estaba toda la novia de Octubre
y estaba toda la rosa de Octubre
y estaba toda la madre de España.

LA CALLE DEL AGUJERO EN LA MEDIA

YO CONOZCO una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Una calle que nadie conoce ni transita.
Yo conozco la música de un barracón de feria,
barquitos en botella y humo en el horizonte.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.

Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el affiche gastado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.
Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazo tendidos.
Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños queridos.
Tenía el resplandor de una felicidad
Y veía mi rostro fijado en las vidrieras
Y en un lugar del mundo era un hombre feliz.

¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios
y muñecas de trapo con alegres bonetes
y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verdura con colores alegres?
Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte y
feliz como una rama de viento de primavera.

El ciego está cantando. Te digo, amo la guerra.
Esto es simple, querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda.
Alegres en lo alto de una calle cualquiera,
alegres las campanas con una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en la media
sale el sol y se llena todo el cuarto de sol.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Sólo yo voy por ella con mi dolor desnudo,
sólo con el recuerdo de una mujer querida.
Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
Decir: Yo he conocido, es decir: Algo ha muerto.

El cementerio patagónico

A veces el viento patagónico es un cazador barbudo y alto.
Viene como la música, trae los ruidos del desierto y la montaña.
Marcha de puesto en puesto entre balleneros, entre quillangos.
Marca de pueblo en pueblo entre gin, entre pescadores, entre fulleros.
Marcha de campamento en campamento
Entre canallas enriquecidos con la sangre de los desgraciados.
Marcha de puerto en puerto entre rufianes, entre palomas heladas y garúas,
entre asesinatos, entre monedas chilenas y argentinas.
Oh, trashumante.
Las prostitutas de los climas sureros lo siguen, alucinadas.
Todas las prostitutas -en su mayoría pelirrojas- lo siguen.
Él, el viento cazador, continúa su marcha
Y v a perderse hacia quién sabe qué archipiélago,
Hacia quién sabe qué cinematógrafo,
Hacia quién sabe qué enloquecida alcantarilla.
A veces, nuevo avatar, el viento patagónico es una sirena del aire.
En los hangares de las madrugadas atrae a los aviadores.
Los pequeños mecánicos comprueban con júbilo
La velocidad del viento a ras de tierra
y cuando arriba el altímetro señala una capa favorable de aire
La sirena los lleva en su canto,
la terrible sirena los lleva con sus canto de brumas, y lloviznas y nieve,
y ellos van a estrellarse
sobre enormes malolientes colonias de elefantes y lobos marinos,
sobre plantas de petróleo, sobre columnas de asustados guanacos,
sobre los rojos galpones de las curtidas villas del Sur.
Cazador o sirena el viento manda en la Patagonia.
Cazador o sirena se detiene en el corazón de la Patagonia.
Él, cazador o sirena,
camarada de los auténticos trabajadores de la Patagonia, se detiene
y va a rendir a la ceniza de los obreros asesinados por el Gobierno,
un homenaje de silencio cargado de tormenta. Oh trashumante.
En Santa Cruz, entre el mar y los montes
yo he visto el pequeño cementerio de los huelguistas fusilados.
Unos mal enterrados, en la fosa abierta por ellos,
asoman la punta del zapato con tierra y lagartijas.
Otros, enterrados vivos quizá.
una mano de hueso implorante picoteada por los cuervos.
Y no es extraño ver a lo largo del camino
restos de otros,
curioso contenido de la intemmperie.
Las caravanas de los desposeídos de la tierra, las largas filas de linyeras forzados,
la multitud de todos los países que se dirige al sur de la tierra
en busca del pan y de la muerte,
la multitud de todos los países que se dirige al sur de la tierra
en busca de la nostalgia y el olvido,
se detiene ahí, donde, oasis del viento patagónico, la tierra estéril lanza sus perros amarillos.
Allí, donde la aullante tierra reseca desafía las nubes,
viajeras de tres cielos.
Allí, donde las brújulas de los barcos perdidos, ya fantasmas,
señalan contra las costas, al fin, el rumbo de una próxima venganza.
Y es inútil, tuertos, sin pierna, todos los marineros han partido.
Todos los petroleros ha partido
y las calderas pueden estallar a la salida del gran golfo.
Todas las prostitutas han partido detrás del viento cazador.
Todos los aviadores de línea han despegado
y van detrás de la sirena viento.
Los peones del campo, las hormigas del cuero, el frigorífico y la lana han partido.
Y los recaudadores de Tierras y Colonias han partido.
Y ellos quedaron solos ente el mar y los montes
y ellos quedaron solos sin nombres y sin cruces
y ellos quedaron solos con las blusas agujereadas
y con lo agujeros de la carne sin carne.
Únicamente el viento cazador o sirena, adormece dulcemente su muerte.
Adormece delicadamente su putrefacta muerte, esa útil muerte.
Ese violento arroyo de ceniza
Que subterráneamente ha de desembocar en la revuelta
Y en cuyas aguas, grises y calientes, mi voz templa un acero
conocido.

La luna con gatillo

Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.
El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.
El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.
Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.
Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.
Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.
¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?
He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.
El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.
Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!
Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.
Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.
No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.
Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.
Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.
Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.
No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!
No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.
Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

RAÚL FERRUZ

vives solo
comes solo
paseas solo
duermes solo

¿no es un exceso
de ausencia?

seguramente,

pero sólo ahora
entiendo qué es
estar solo

hablas solo
escribes solo

enfant terrible *

Fuente: http://enfant.zonalibre.org/

sábado, 26 de diciembre de 2009

Jim Morrison

Caramba, estoy harto de dudas
Vivir en la luz de la certeza
Sur
Crueles ataduras
Los esclavos tienen el poder
hombre perros y sus mezquinas mujeres
tirando pobres mantas sobre
nuestros marineros.

¿Y dónde estabas en nuestra recostada hora?
¿Ordeñando tu bigote,
o moliendo una flor?

Estoy harto de estas severas caras
Mirándome desde la torre
de la televisión, Quiero rosas en
mi enrejado jardín, ¿cava?
Bebes reales, rubíes
deben ahora reemplazar a los abortados.
Extranjeros en el fango.
Estos mutantes, comida de sangre
para la planta que es arada.

Están esperando para llevarnos dentro
del cortado jardín.
¿Sabes cómo de pálida y lasciva aterradora
viene la muerte en la desconocida hora?
Sin previo aviso, imprevista
como una aterrador y amigable invitado que has
traído a tu cama.
La muerte hace ángeles de todos nosotros
y nos pone alas
donde teníamos hombros
suaves como garras
de cuervo.

No más dinero, no más disfraces
Este otro reino parece desde lejos el mejor
hasta su otra mandíbula revela incesto
y obediencia perdida a una ley vegetal.

No iré
Prefiero una Fiesta de Amigos
a una Familia Gigante

LA HISTORIA - Batania

Si coges un libro de historia
y lo aprietas con las manos,
verás salir por sus costuras
regueros de sangre.

Ábrelo.

Leerás que los vencedores
siempre apelan
a Dios
y a la ley
y a la verdad
y a la patria,
pero ganaron porque tenían
más soldados,
más cañones,
más caballos
y generales que estudiaban mejor
las líneas negras de los mapas.

LA MUERTE - Batania

Por tanto,
la locura lleva mi nombre
y los féretros fueron calumniados:
la muerte es un retiro,
la muerte es una dádiva,
la muerte es la penélope del tiempo,
pero yo
entonces
pregunto
por qué al primer disparo me saltaron los dientes
de leche,
por qué mi padre está muerto
y a salvo
y soy yo el que siente sus gusanos,
por qué me siguen comiendo,
día a día, cada minuto,
por qué mis labios saben a lápida,
por qué esta noche
los coches huyen como leopardos,
por qué mi padre está borrado,
no os entiendo,
la gente se muere y vosotros
no os atrevéis a cortar las calles,
no quemáis los contenedores,
no lanzáis piedras contra ellos,
no escapáis de la policía,
os odio, me dais asco,
queréis acostumbrarme a la muerte
pero la muerte
no es ninguna maestra,
no es ningún telescopio,
la muerte no es un atlas,
no da sabiduría,
la muerte no da nada
más que miedo
silencio
soledad
y rabia.
.
PUBLICADO POR NEORRABIOSO EN 21:00

viernes, 18 de diciembre de 2009

ME GUSTA LA POESIA DE BATAÑA

El miércoles escuche en radio Vallekas, un poeta, pero un poeta que rompía mis esquemas de la poesía, este hombre se llama Bataña y no dude en llamar por teléfono y logre hablar con el, me dio la dirección de su espacio en internet, y joder tengo que salir del pueblo y ponerme al día, lo que me encontré me sorprendió tanto y a la vez que divertía viento otro concepto de la poesía que no tenia ni puta idea de que esto existía. Quiero poneros aquí algunas de sus pintadas poéticas y la dirección de su sitio.

http://batania.blogspot.com/

El abuelo, el padre, el hijo y el nieto.
I

El abuelo
soñó un tigre;
el padre
lo cazó;
el hijo
le puso bozal
y el nieto
lo convirtió
en gato.

II

El abuelo
pidió libertad;
el padre
la consiguió;
el hijo
le puso leyes
y el nieto
la rodeó
de policías.

III

El abuelo
dice mañana;
el padre
dice hoy;
el hijo
dice sin embargo
y el nieto
dice
qué más da.

Bataña




Este hombre de de tener multitud de nombres, Bataña, Neorravioso, Argi y seguro que se guardara alguno en la manga.

jueves, 17 de diciembre de 2009

POEMAS DE MIKLÓS RADNÓTI

Viví sobre esta tierra

" Viví sobre esta tierra en una época
en la que el hombre cayó tan bajo
que mataba gustosamente, por placer, sin recibir órdenes.
Locas obsesiones tejían su vida,
creía en dioses falsos. Desilusionado, echaba espuma por la boca.
Viví en este tierra en una edad
en la que era un honor traicionar y matar,
el traidor y el ladrón eran héroes -
quienes estaban en silencio, no deseando regocijarse,
fueron odiados como si tuvieran una peste.
Yo viví en esta tierra en una época
en la que si un hombre hablaba, debía esconderse
y podía sólo morderse los puños con vergüenza-
borracha de sangre y escoria, la nación enloqueció
y sonreía ante su horrible destino.
Yo viví sobre esta tierra en una edad
en la que una maldición era la madre de un niño,
las madres eran felices si abortaban,
un vaso de denso veneno espumaba en la mesa,
y los vivos envidiaban el podrido silencio de los muertos.
Viví sobre esta tierra en una época
en la que los poetas también hacían silencio
y esperaban que Isaías, el sabio
de terribles palabras, hablara de nuevo-
pues sólo él podía proferir la justa maldición. "

DUERME

Siempre matan en algún lugar,
al amparo de un valle
de pestañas cerradas, en cimas escudriñantes,
en cualquier lugar, y en vano
repites como consuelo, !es tan lejos!
Sanghai o Guernica
están tan cerca de mi corazón,
como tu mano estremecida,
o Jupiter, allá en lo alto.
No mires ahora al cielo,
no mires tampoco al suelo, !duerme!
La muerte corre
por el polvo de la Vía Lactea que centellea,
y llena de plata
las sombras salvajes que agonizan.



A finales de agosto liquidaron el campo de Bor y los 3200 residentes judíos fueron conducidos a Hungría para ser deportados. Durante el viaje, gran parte del grupo murió debido a las difíciles condiciones. Ranóti preparó en el camino sus últimas poesías, entre ellas Erőltetett menet (Marcha forzada.) Según testigos el por otra parte debilitado poeta fue violentamente golpeado por un oficial borracho, porque "garabateaba". Ya que él y sus compañero eran incapaces de avanzar los oficiales los fusilaron en una fosa común en la frontera del municipio de Abda cercana a Györ 18 meses más tarde fueron exhumados, y entonces encontraron en el bolsillo de su chaqueta la libreta de notas, con sus últimos poemas.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Poemas de José de Diego

Sonetos

Los Obispos


De los jóvenes era el “purgatorio”
Cuando aún no vestía colorines.
¡Ni un alma sola con modales ruines
Se resistía al clérigo Tenorio!

Hoy al mismo Pidal arman jolgorio
Cuando se opone a los malvados fines
De estos encanallados mandarines,
Feudales de cristiano territorio.

La emprenderán también contra los curas
Pero esto sólo si se encuentran “chispos”
En el calor supremo de las “chispas”,

Y aunque no tengo yo sus picaduras,
Entre un bando de “avispas y de Obispos”
Veinte veces prefiero las avispas.

Nota: chispos: borrachos


Carlos VII

Del vicio amigo y de lo inmundo tipo.
Una mujer que abandonó le cupo,
más él. A fuerza de dinero, supo
ser de la Europa el vagabundo “Pipo”.

Reyezuelo de naipes y Filipo
Sin Macedonia, a su recuerdo escupo,
Y de sus mil infamias no me ocupo
Porque esas cosas me producen hipo.

Del Cantábrico mar la eterna lapa,
Hizo en el juego de la guerra un “copo”
Que no pagó porque cobarde escapa.

Le hace favor al mote, pues, por topo
En lugar de llamarse Carlos “Chapa”
Debería llamarse Carlos “Chopo”.

Nota: Carlos Chapa: la representación animalizada de las facciones Carlistas, concretamente de Carlos “chapa” (o Carlos VII, Duque de Madrid), muy ridiculizado por los satíricos de su época.

Los Desheredados. Periódico anárquico colectivista. Sabadell, Año V, #191, 22.I.1886, pág. 3

Historia vulgar

Don Facundo el millonario
Va a cumplir setenta y ocho,
Y es don Facundo tan chocho
Que es un chocho extraordinario,
De ojos como bís bemoles
Con su manía esos soles
Que con forma de mujeres
Concurren a los talleres.
¡Caracoles!

Es Juanita una muchacha
Que concurre a un obrador,
Y en hablándole de amor
La muchacha se emborracha.

Todas las tardes despacha,
Cuando del taller Juanita
Vuelve a casa, a un mariquita,
A un viejo que la importuna
Como si ella fuera una....
¡Carambita!

Ayer, por cosas del mundo
Que jamás he averiguado,
Supe que al fin se ha casado
Juanita con Don Facundo,
Y que ha sido tan fecundo
El enlace de Juanita,
Que ya tiene la maldita
Dos niños como dos soles.
¡Caracoles!
¡Carambita!”

La Avispa. Año VIII, 24 junio 1891, #356

No he logrado obtener información sobre el periódico humorista La Avispa, pero es preciso decir que en este fin de siglo esta prensa goza de un gran florecimiento. La obra de Valle Inclán es un gran ejemplo.

A Emilio Castelar.
Castell de Pilatos (Tarragona), 20.XII.1885


Vendiendo dichas y comprando enojos
La Venus surge de la blanca espuma
Y, bruma al fin, aunque pequeña bruma,
Vela los resplandores de sus ojos.

Ni con frases se rompen los cerrojos
Ni se derriban templos con la pluma,
¡no hay tiempo que perder! La noche abruma
Y el sol nos brinda espléndidos antojos!

No imperarán ni Césares ni Romas
Pero los ayes del martirio acerbos
Suenan aún en multitud de idiomas.

Hoy no hay esclavos pero existen siervos:
¡Para soltar ideas y palomas
Preciso es antes extinguir los cuervos!

Los Desheredados. Periódico anárquico colectivista. Sabadell, 15.I.1886, Año V, #190, p.4

Sabadell,
1890 Los Desheredados

Semanario editado por la Federació Local de Societats Obreres. Tendrá diversos subtítulos. Desde del número 119 (06-09-1883). Periódico defensor de la Federación Española de Trabajadores. Desde del núm. 131 (28-11-1884) Periódico anárquico colectivista. Reaparecerá el 26-04-1890. Fue director Josep López Montenegro.

Fuente: Claridad/50

domingo, 13 de diciembre de 2009

POEMARIO de A.M. Teóon

"CAMINANDO AMOR"


POR UN BOSQUE

Una tarde serena nos
Adentramos en la sombra del
Bosque de hayas. Nos
Acompaña el rumor del
Aire entre los árboles, los
Atareados insectos, el fresco
Canto del arroyo. Nos
Desnudamos lentamente y
Piel con piel nos amamos
Tiernamente en comunión
Con el bosque mientras la
Brisa acaricia nuestros cuerpos.


LORE

Hoy brilla el otoño en tus ojos
Sentada en el verde contemplas
Cómo platean las hojas al caer
Mecidas por la brisa que acaricia
Tu cara, contemplas el lento
Discurrir de la naturaleza y
Una corriente traspasa tu pecho
Y llega hasta tus ojos
Alma de poeta.


PRIMER AMOR

¿Te acuerdas cuando subimos caminando
Al faro bordeando los acantilados cogidos
De la mano? Nos sentamos en el suelo entre
El verde y el azul, se podía ver el mar y
También se podía oler. Yo te miraba a los ojos
Adentro, muy adentro y nos besamos
Y nos besamos y nos besamos.

Sonríes. Éramos inocentes, atormentados y
Felices. Dónde aquellos mares, aquellos
Sueños, aquella fiebre de la sangre que
Nos hacía llorar y amar. Tormentosa plenitud
Añorada nuevamente en el atardecer que
Incendia el cielo soñado contigo.


A MI PADRE

Caen las hojas secas
Arrullando, crujientes, tu sueño
Sueño que no es sueño
Sino vigilia
Olvidada de sí misma.


SI LA NOCHE ROJA

Si la noche roja fuera azul, si tus
Besos fríos fueran muerte, si mi
Vuelo fuera eterno y dulce
No habría nada más que decir y
Un hilo uniría el fuego de
Nuestros cuerpos.


ME DETUVE Y CONTEMPLÉ EL PONIENTE

El sol descendía despacio mientras
Cambiaba el azul del cielo. l a quietud
Del crepúsculo, los colores virando, los vencejos
Cazando y chillando, las golondrinas
Buscando dónde pasar la noche, la brisa
Fresca en la piel, algún sapo que comenzaba
Su canción y a lo lejos, sumidos en la paulatina
Penumbra, los pacíficos cencerros, los multitudinarios y
Afanados grillos entremezclados con el piar
De pájaros como el mirlo y los escandalosos
Gorriones y aún otros que no sé identificar.

Era la música de la naturaleza. Y mi corazón y
Mi aliento en relajada sintonía con todo.
Tierra que me habla desde la
Niñez y que un día acogerá
Mi cuerpo.


MADRE

Quiero ese sufrir que es comprender
Y decir últimas verdades
Traducir a palabras el movimiento
Profundo y alumbrador
Que veo en tus ojos: mujer
Mujer de piedra
Mujer de agua y llanto
De pájaros y risas
Ancestral madre tierra
Que todo lo acoge
Sede de alegrías y tormentos.


CUÁNDO VOLVERÉ A TI

Cuándo volveré a ti soledad
De montañas, furia de mar en
Los acantilados, verdes bosques
Soñadores.

Estás en mis entrañas, en mi piel y
En mis ojos. En ti me vi y a ti quiero
Volver.

Tierra de mi tierra.


VUELVE

Te has ido y ya nunca más
Escucharé tus palabras de
Fuego que dan fuerza, tus palabras
De agua que sanan las heridas
Y ponen pájaros en el pecho.

Tu ausencia, ese vacío inmenso
Anterior a todas las cosas, llena de
Tus risas, de tus ojos, de tu piel
En mi piel, como si fuera posible
Aún, el regreso.


CON LOS OJOS DE WHITMAN

Amándome a mi mismo en
La naturaleza, en los narcisos
Primaverales de las mañanas
frescas, en los ocres y rojizos
Otoñales del bosque, bajo cielos
Arrebolados, en el rumor del arroyo
Temprano del deshielo, en el bisbiseo
Del viento otoñal hojarascado,
En la alegría de las aves parlanchinas
Y dicharacheras, en la irresistible
Llamada de la berrea ancestral.
Sabedor de que después
Del invierno vendrá la primavera.
Contento del frío invernal así
Como del caluroso verano,
De los tristes días grises y lluviosos,
Como de los dulces y soleados días
De primavera. De acuerdo y en paz
Con los hombres y con la Naturaleza
Me acepto tal y como soy:
Primavera e invierno con todos sus
Matices. Y esa vasta realidad
Que nos rodea.


A UNA MUJER

Quisiera demorarme donde tus caricias
Donde tus labios, donde tus ojos que
Abren mil mundos
Quisiera estar siempre.
Fundirme en tu cuerpo
Hacerme tú y desaparecer
Vivir que no existe el tiempo.

Piel con piel dos cuerpos se aman
Son sólo dos cuerpos que
Fluyen en un viaje sin fin.
Instante eterno que
Al perderlo nos reclama.

¿Acaso tú
Sabes algo de todo esto?


DÓNDE PONER ESTE AMOR

Qué hacer con este amor
Imposible de entregar.

Errabundo voy con este amor.
El mar lo acogerá,
O tal vez la poesía pueda
Hacer de él un bello
Objeto.

Amor que no muere
Amor que se queda
Amor irrenunciable
Amor irrealizable
Amor tormento
Amor que quema
Amor que me mata y que
Conmigo muere.


DÓNDE ESTÁS AMOR

Qué es este desasosiego, este
Verse falto, sin sol
Este anhelo de plenitud
En un amor.

Serán mis días acaso alguna
Vez vaso de esencia
Donde contenido esté
Todo el amor.

Este soñarte sin verte y
Vivirte viéndote.
Este quemor, pálpito, ahogo que
Vislumbra una dulce muerte.


DE DÓNDE SALES

De dónde sales tú
Ser de fábula.
Tú que
Cuando ríes la tierra se estremece
Cuando mueves tus ojos la brisa me acaricia
El dulce sonido de tu voz me mece
Navego mares y estrellas
Cuando me hablas
Cuando no estás, todo es monótono
Cuando estás, yo dejo de existir:

Firmamento donde me pierdo contemplando
Aguas oceánicas donde me disuelvo
Primordial ser, ignorancia en la plenitud.


POR QUÉ ACUDEN

Por qué acuden las lágrimas a mis
Ojos. Por qué fabrico sueños donde tú
Me acoges y me miras con mi cara entre
Tus manos. Donde la vida se abre de
Pronto mostrando todos sus
Pájaros y mi valor crece sin fin y
Ya no me importa vivir o morir. Y nos
Anudamos y mi aliento muere en ti
Haciéndome eterno en un instante.


SERÁS MI MUSA

Distraídamente te me vienes
A mi pensamiento y veo
Tus ojos siderales que me
Miran y en mí nace un fuego que
Todo lo consume, que me
Ahoga y me deleita. Dime
Qué he de hacer, ser ciego y
Sordo tal vez, pero cómo no
Conmoverme ante un ser
Como tú, ante el presagio de
La absoluta rendición. Tú ahí, aquí
Mi amor, eso basta.


VEN

Vamos por la sombra junto
Al río y el frescor húmedo acaricia
Nuestra piel mientras el lento
Susurro del agua nos mece.
Ven, dame tu mano, te
Llevaré por versos y poemas
A espacios donde tu alma pueda
Transformarse sin medida.
Ven, coge mi mano y llévame
Al país de tu sonrisa donde
El tiempo se suspende.
Ven y abrázame, déjame
Dormir en tu pecho mientras
Acaricias mi cara.


RECUERDO

Recuerdo aquel día de verano
Los dos recostados a la sombra
De un fresno. Tu cabeza en
Mi vientre y tus ojos en el luminoso
Azul. Yo, leyéndote detenidamente,
Acariciando tu negro pelo, un
Poema, aquel poema que
Escribí una noche en que
Aún no te tenía,
En que sólo podía soñarte.


VIENTOS

Brillantes astros con que
Me miras. Boquita con la
Sonrisa a flor de labios.
Palabras que despreocupadamente
Alimentan un corazón.
Sois como vientos y
Movéis en mi pecho tempestades
Dormidas desde la infancia.


TU FUERZA

Eres la fuerza que me impulsa
Al borde del vacío, con tus risas
Que vuelan hasta el fondo
De mi pecho. Como el caracol
A su concha, así mi pensamiento
Al tuyo, como serpientes amándose.

Qué alegría vivir
Que la vida aún te sorprende.


BIG BANG

Después de la desesperanza, después
De tocar fondo, de haber naufragado
Durante años, por fin el pasado
Se diluye en una combustión
Animada por tus ojos, por tus risas,
Por todo tu ser que inunda,
Big bang amoroso,
Hasta el último átomo de mi vacío.


PACERÉ EN TU VIENTRE

te dejaré pacer en mis mejillas;
allí, caballo azul de mi locura,
(Federico García Lorca)



Paceré en tu vientre soles y estrellas,
En tus llanuras blancas que
Me alimentan y me devoran,
Tigre azul de mi locura,
Tan distinta siempre como
Una hoja y una hoja. Son
Tus pastos de luna los que
Encienden mi pecho que
Llora lágrimas ingrientes que
Caen en el jardín del olvido.


DISTANTE AMOR

Distante, así te quiero, distante
Fuego de mirlo que distraídamente
Canta
Y aquí el pecho que arde
La vida que arde y
Los ojos ciegos que ven un cielo.

Sí, distante,
Y mi pecho ardiendo.


TUS OJOS Y MIS OJOS

Nuestros ojos se encuentran y
Una secreta corriente nos une,
Imperceptible y tenue remansado
Río que se entrega al mar.
Nuestros ojos se encuentran y
Nuestras sonrisas se espejan como
Alborotada bandada de pájaros que
Temerosos vuelan en desbandada.
Nuestros ojos se encuentran y
El cielo se oscurece,
La niebla cubre el paisaje y
Las vacas pacen lánguidamente.

Arrancarme estos ojos: ojos de
Cielo, ojos de viento, ojos
De nieve y ojos de niebla, ojos
De luz, ojos de noche, ojos de luna, ojitos,
Ojos de risas, ojos de llanto, ojos de agua, ojos.
Ojos que bajan, ojos que traspasan, ojos
Que besan, ojos que sueñan. Ojos
De te quiero, ojos de no puedo.

Mis ojos para ti.


A TRAVÉS DE TUS OJOS

A través de tus ojos el mundo se me
Abre y veo paisajes nunca
Imaginados, lunas y soles que
Comparten noche y día, lobos que
No matan, tormentas dulces y
Esfuerzo que no pesa. Por tus
Ojos veo el tímido temblor
De una hoja, la dulce caricia de
La brisa, el frenético canto de
Los grillos, el profundo
Silencio del invierno. Veo
Niños jugando, veo sonrisas
Y abrazos. Por tus ojos veo
Aquello que fui en un primer
Momento. Promesa de lo soñado,
Tierra que acoge todos los cuerpos y
A todos bendice, nuevo comienzo para
Los que llegaron al final, sendero de
Sabiduría olvidado desde tiempos
Inmemoriales, mano que
Disuelve todos los pesares, música
De ritmos ancestrales, país donde
Sobran las palabras, presencia donde
Nada falta, pradera donde pastan
Los infantes y donde todos los
Inocentes sonríen.

Caí en tus ojos y ya nada me
Puede salvar de este vértigo.


AMOR NIÑO

Aquel amor de niño vuelve a mi
Cuando te miro, mi niña.
Niña todo amor que haces
De mi pecho un vendaval, déjame
Contemplar tu belleza,
Escuchar tus palabras y
Compartir tus risas,
Déjame llorar porque
Estoy vivo.

Sí, tener un sueño es
Una desolación.


FULGOR DE UNA CRISÁLIDA

A través de ti comprendí este
Anhelo que incendia mi pecho:
Es un hermafrodita caracol,
Polvo de estrellas que me cubre,
Sabia fértil que de mí mana y a mí
Vuelve, incesante crecer,
Viaje por el filo del abismo,
Noche maravillosa y mortal,
Claridad que todo lo traspasa.

Nunca más estaré solo.


HABLAS Y RÍES

Hablas y hablas y ríes,
Y escucho; un día y otro día y otro,
Y cada vez me hago más tú,
Absorbo tu sabiduría,
Mi pequeña lagartija,
Y comes en mi mano como una ritana,
Y en la tuya anhelo yo morir.

Qué locura de amor imposible,
Qué maravilla soñarte.

Y, cuando ante mí estás, no creas
Que me arrasa el vendaval,
Yo sólo escucho y miro y me hago tú.
Me colmo de ti, marea que todo lo anega.


UNA ÚLTIMA VEZ
...porque llorar
juntos es mucho más que un sueño.
(Poema del fin, de Marina Tsvetáieva)



Una fuerza en mí puja por nacer,
Lava de un volcán en erupción,
Palabras que dan forma y crean poemas.
Amémonos de nuevo como si fuera
La última vez, con desesperación,
Como furtivos separados hace centurias.
Entregarme, sí; por una vez esta muerte
Sólo por una vez y nada más.
Lloraré como un orbayu interminable,
Hasta que no quede ni el recuerdo,
Pero amémonos una última vez.


AMOR EN MÍ

Escribo un poema, me sumerjo
En un cada vez más conocido
Bosque y siempre nuevo.
Se me acabaron las palabras:
Mudo. Pero otra vez el viento
Sopla y me dejo llevar. Escribo
Un poema y lloro y estoy
Enamorado cuando escribo.
Ese amor que sólo en ti aflora:
Poema. Es tan grande este amor
Que anida en mí que quién lo
Habría de querer sino sólo yo.

...No amantes,
sino hermanas son nuestras almas.
(Marina Tsvetáieva)


UNA COPA

Una copa más. Ya tu
Recuerdo se diluye
Como el hielo del vaso.
Una copa más para ahogar
Este mar de fuego que deshace
Mis entrañas. Así me
Pierdo y olvido: ahogada
Conciencia que no da tregua.
Dormir: matar tu recuerdo
Tus risas, tus ojos, tu movimiento.

El juego danzante cuando
Nos conocimos, qué dulcemente
Nos arrastró y nos llevó a la cima:
Tantos sueños hechos realidad
En un instante.

Cómo no enloquecer.


SI PUDIERA OLVIDARTE

Si pudiera olvidarte, sí;
Si tu recuerdo fuera para mí
Huella en la arena que
El viento borrase.
Sí, si pudiera olvidarte
Tal vez mi pecho se apagara,
Y si el recuerdo de tu risa fuera nada
Tal vez mis ojos se secaran.

Si el recuerdo de aquellos días de locura
Desapareciera como un soplo blanco
Aún quedaría un estremecimiento
Recóndito, como un aire loco
Que te toca sin tú saber.

Entonces lloraría sin saber por qué.


TE QUIERO

Te quiero, te quiero, te quiero.
Quise borrarte y desapareciste
Mas regresaste más fuerte.
Más refulgente que nunca
Convirtiendo mi soledad en algo
Inexistente. Alma gemela, hermana,
Soplo que trastoca hasta el último
De mis pensamientos, fulgor de la
Inocencia más valiente que conocí.

Seré valiente para ti, el más valiente
Y remansado huracán de amor.


SI PUDIERA

Si pudiera tenerte, amor, si pudiera.
Fuiste luciérnaga hoy, tan brillante;
Tan brillante que un temblor no me deja
Desde entonces, un dulce temblor.
Y mi cabeza arde y mi garganta me ahoga.
Vámonos a tierras desconocidas donde
Nuestros deseos puedan encarnar,
Seré para ti, para la muerte, para la vida,
Para la vida apasionada que me arrastra.
Y aprenderé de ti ese dulzor de tus ojos
Y esa risa rumor de agua que apacigua.

¿Qué podría darte yo?


CUANDO NO ESTÉS

Y cuándo no estés vida, cómo
Voy a hacer yo, sin tu guía, palabras
Que alumbran lo desconocido, caeré
En el pasado desolador, no tendré
La luz de tus palabras que abren
Un espacio infinito.

Seré valiente y haré mías tus
Palabras, viviré como si
Fuera tú, como si un sueño
Pudiera hacerse realidad y
Seré aquello que anhelo
Árbol que vive sin pensar
Nutrientes actos sin final
Movimiento incesante que
Incluye a la muerte.

Fuente: http://elosuquematoafavila.blogspot.com/